6 DE MAYO DE 2004 POR CRISTINA M. MONTES
Salimos, salimos otra vez, a rodearnos de emociones.
Paramos en Granada para recoger algunos de nuestros “compis”.
Y, poniéndonos en rumbo al lugar donde el color verdece los olivos pinta el paisaje de color aceituna.
Y nos encontramos con los campos divinos de olivos, y mas tarde, mas olivos, y luego mas olivos. No, si no cansa, pero son muchos olivos.
Llegamos al pueblo. Pequeñito, recogido y al llegar al ayuntamiento donde se ubicaba el teatro, nos causo un ¡ohhh!, la verdad una expresión inefable. Es un teatro que al entrar nos evoca recuerdos del teatro de Motril, (muy collejo por cierto).
Acabamos de terminar la obra, un “chachi” por nosotros.
Entre bambalinas la risa era tronchante y el publico…su reacción fue buena, muy positiva. Solo que
El balance final de la obra ha sido: los niños felices y las niñas pidiendo cervezas, cervezas, ¡Cervezas!
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios






