7 DE Abril del 2005: mi primavera número 24 y la décima de Sks Teatro.
Nos dirigíamos a Cartagena donde, una vez más, representaríamos Andrómana y Miles Gloriosus. Esa mañana, mientras los más aplicados estudiaban o trabajaban, otros hacían reír a carcajadas a todo el Teatro Isabel la Católica. Sin embargo, no todo fue perfecto. José Carlos, en su afán de convencer a los más escépticos de la existencia de hombres volantes, tuvo un pequeño accidente: “yo te lo voy a contar...” y su ojo por pocas no lo cuenta. La obra fue un éxito.
A las tres de la tarde, los componentes de Grex Sexitana, cargaban el autobús. Una vez a bordo, y tras revisar varias veces si faltaba alguien o algo, emprendimos la marcha, convencidos de que éste sería un viaje inolvidable. Unas sevillanas, algún que otro chiste y un afinado cumpleaños feliz, hizo que llegásemos a Granada casi sin darnos cuenta.
A partir de ahí, nuestros cuerpos vibraban de emoción, especialmente el mío. Ansiosos por llegar a Cartagena, algunos hacían gala de su facilidad para hacer rimas (Cantudo se atrevió con “La Hoya”). Otros, intentaban ver el video de Miles Gloriosus codificado e incluso los hubo que se atrevieron a demostrar que los tomates son internacionales.
Por fin llegamos a Cartagena. Nos acogieron con los brazos abiertos, sobretodo Miguel, un chico que conducía un Clío y que se ofreció gustosamente a llevarnos hasta el hotel Manolo. Luces rosas de neón, tres estrellas, un vibrador... me sentía en el séptimo cielo y sabía que esa noche prometía.
Tras llenar la recepción, comenzamos con el reparto de habitaciones, donde las miradas lujuriosas de un grupo de deportistas, incomodó al género femenino de SKS Teatro.
La cena estuvo bien. Por lo que me han contado, hubo momentos de tensión porque los filetes estaban crudos y porque algunas nos sentíamos observadas, pero en general bien. Después de un apetitoso cucurucho de fresa y nata, nos fuimos a las habitaciones mientras José Carlos y Antonio fueron al hospital para poner fin a la conjuntivitis del ojo. Sergio y Pepelu estaban al mando, y fue entonces cuando la Organización Secreta y Paralela puso en marcha un intento de golpe de estado. Por suerte o por desgracia, no se llevó a cabo ya que Cantudo y J. Carlos, llegaron justo a tiempo.
Generosamente, le llevé a la criatura Chinchilla el objeto celestial que algunos chicos de Grex Sexitana me habían regalado por mi cumpleaños para que no se aburriera.
La noche fue un poco especial gracias a la Play Station de Elías, algunas bromas telefónicas a Patricio y una botella de vino. Por mi seguridad, no diré más.
Con los ojos aun legañosos, llegamos al instituto donde íbamos a actuar. Temiendo que algún fenómeno meteorológico o una catástrofe natural impidiera que actuásemos, dejamos las cosas en los baños del centro.
Cuando subimos al escenario el sol salió y, entre una nube de mosquitos asesinos, logramos acab_shhhhhhh_____e_shhhhhhhhh_____éxito_shhhhhhhhhhh y los problemas de sonido.
El aplauso del público fue muy caluroso... el sol iluminaba con sus más bellos rayos éste día bendito.
Después de la obra regresamos al hotel para comer. Antonio se quedó con los organizadores del festival y dejó al mando de nuevo a Sergio y Pepelu. 2º intento de golpe de estado por la Organización Secreta y Paralela.
La comida bien. Los filetes seguían crudos y había intercambio de pellejos de pollo. Isa se lo come todo.
Volvimos al instituto. Los chicos jugaron al fútbol mientras que las chicas se peinaban y maquillaban.
Antes de empezar la función, nos sorprendieron con un elaborado baile propio de la escuela de Carmen Arranz, pero nada comparable a los ensayos del baile de las sillas de los chicos de Grex Sexitana.
Convencidos de que Sergio es un tío con talante y Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh proble shhhhhhhhhhhhhhhhh sonido, acabamos la obra. El público aplaudió calurosamente, pero esta vez hacía un frío que pelaba.
Sin lugar a dudas, recordaré el comienzo de mi vigésimo cuarto cumpleaños toda mi vida.






