9 DE SEPTIEMBRE DE 2005 - MOTRIL - POR SAMUEL RUIZ

09-09-05          MOTRIL

La nueva actuación para la Grex Sexitana había llegado ya. Esta vez nos enfrentaríamos al público vecino de Motril.

  

La noche de nervios la asábamos tumbados en la cama mirando de un lado a otro. Nos emocionamos tanto observando cada rincón de nuestras habitaciones que Laura se concentró demasiado en el lado derecho y se nos quedó dislocada. ¡¡Vaya un buen comienzo!! Ya de por sí nos faltaba el soldado-Mercurio y ahora además una coreuta. Servidor debía doblarse y hacer más de un papel, pero no soy tan elástico y el señor Antonio Medina acabó haciendo de Mercurio tras un estruendoso rugido de rabia, sufriendo la maldición de Grex que siempre le sube al escenario.

  

Ya en el teatro, dejamos las cosas, pero aquello no era un teatro, sino una cárcel con butacas: nos habían encerrado y ni siquiera podíamos salir a tomar un cafelillo. Este encierro nos afectó de distinta forma a cada uno: algunos se relajaron a lo largo, otras continuaban con su adicción pictolínica, otros nos relajábamos con música, algunos preferían exhibirse en el camerino vecino, hay quien regresaba al lejano oeste demostrando que una simple silla es más veloz que Rocinante y, por qué no, hay quien hablaba sobre su famoso y raro “puti-club” (no nos vayamos a lo malo, que el creador no sabe el significado adulto).

  

Hora de montaje: la cinta blanca en el suelo marcaba las posiciones y en una esquinita de arriba, en un palco, se situarían los dioses. “¿Y por dónde se va?”, pregunté. Y fue entonces cuando jugamos a imitar la maratón: a ver en cuanto tiempo llegábamos al escenario y nos cambiábamos a través de aquellos laberínticos y largos pasillos (¿verdad, Vázquez?).

  

Llega la obra: una vocecita de “apaguen sus móviles” nos desquicia un poco de tanto que se repite. El traje de Laura me aprieta un poco, parezco una tripa de salchichón… Pero espera, resulta que el escenario hace que nos embutamos todos más… Nota para el futuro: no probar más embutidos.

  

Al iluminarse la primera escena de dioses el público no sabe adónde mirar, pero es que parece que no son muy de Poltergueist: sigue la luz.

  

Transcurso de la obra: esto va bien, Tomás me lo demuestra con un abrazo en cada cambio de trajes.

  

Al fin, mi escena (por cierto Cristina, un baile muy sexi el del banquete, hacías temblar tanto las copas que se caían rendidas a tus pies): mi personaje es ciego, para los que aún no lo sepan. Me levanto y recito mi… ¿Ese ruido qué es? ¿Quién está haciendo una competición de crujirse los dedos? La madre que lo… y yo que me estaba poniendo sentimental y todo con mi versión de Ariadna… En fin.

  

La pobre Chinchilla no tenía fuego que ofrecerle a la diosa: será que se quedó todo en el incendio de Troya… pero ya que Eneas venía de allí, podía haber traído un mechero al menos, ¿o no?

  

Como ya es costumbre, los chicos del Dragostea din tei y Beyonce vuelven a deleitarnos con sus polifónicas voces.

El demonio del nerviosismo entró en escena: comenzábamos a ponernos tensos, sino que se lo digan a la pobre Nura, que tanta aurora la dejó más ciega que mi personaje y no vio aquel enorme foco en su camino a las bambalinas.

  

La fama, un auténtico cachondeo, como siempre. Todos te miran muy serios y se descojonan de risa (como para arderlos de pasión). Nuevamente Tomás llevó sus cuernos con orgullo entre risas de pollo.

  

¡¡El final!! Menos mal que el aplauso del público te llena (oh, no, ahora estamos todos juntos y más embutidos: esto sí que llena). Nuevo récord de la obra: 1h. 3min.

  

Recogemos corriendo y volvemos a casa con el meeting de nuestro director (“que no os estoy echando la bronca”). Llegamos a Almuñécar con calor, rozaduras y apetito de carne de Mc Donalds.

  

Me despido mandando un besito y espero que os guste este mi primer cuaderno de bitácora. Laurafa, te lo dedico, que tú lo ibas a hacer y seguro que te hubiese salido fenomenal: ya lo harás el 25 (sin terminaciones, por favor).

  

¡¡ARRIBA SKS TEATRO Y GREX SEXITANA!!

  

Por: Samuel Ruiz