20 DE ABRIL DE 2006 - ITÁLICA - POR ANTONIO JESÚS PÉREZ

Poenulus, Teatro de Itálica, Santiponce (Sevilla)

9:45  Como de costumbre nos encontramos todos en la rotonda junto al Hipercor y como siempre esperamos a  los mismos rezagados,  en penúltima posición llega Estíbaliz y pierde la carrera Sergio. Junto a nosotros observamos un “viaje de estudios” de personas mayores.

  

Nada mas llegar se  puede oír el canto de los pajarillos despertándose, el movimiento de vehículos de  los trabajadores impacientes por cubrir su puesto de trabajo, la campana de la torre de la Vela  de la Alambra y unas palabras que rompen con toda la armonía: “empezamos corriendo”, palabras textuales de nuestro “queridísimo amigo” Manolo Castillo. ¡¡¡Puff!!! Mal rollito. ¿No podíamos haber empezado acostándonos otra vez? Comenzamos bien la gira. La conversación la sigue Sergio y con sus palabras demuestra que aunque llegue tarde es una persona sabia  y culta: “hacen falta bocadillos y litronas”. Iván lo apoya. Acto seguido me dan la “espléndida” y “maravillosa” noticia de que me acaban de obsequiar con el honor de ser el encargado de realizar esta increíblemente fascinante labor: dejar, por escrito, reflejada la experiencia que vamos a vivir durante el camino hacia Itálica y su vuelta. La primera en la frente.

  

Esta vez contamos con un nuevo miembro en nuestras filas, miembro conocido por sus muchos apelativos: el médico de House, el tío de Aquí  hay tomate, el “jilón” que aparece en Cuatrosfera, es nuestro compañero Armando, el nuevo hombre pollo.

  

10:25   Esto va bien, hacemos una parada para reponer fuerzas, cosa que comprendo por mí parte porque estoy haciendo un esfuerzo titánico a exprimirme la cabeza para escribir y lo tengo merecido pero es inexplicable que la jauría de mendrugos que me acompañan  lo merezcan. Los Abades se llamaba la venta.

  

Tras una breve aunque nutritiva parada continuamos la marcha otra vez en el autobús. Por cierto, aprovecha para hacer un llamamiento a todos los “autobusistas” del mundo: “tened consideración con la gente grande y quitad una fila de asientos, ¡que no quepo!

  

“Tráeme chirimoyos con palo” (refiriéndose a los aguacates), mensaje telefónico de el Sr. Vázquez a Elías a las 7:00 a.m.

  

Esto se  parece cada vez más a la Pasión de Cristo con sus tres caídas en este caso paradas y el culo cada vez más plano. Segunda parada y la gente baja para saciar vicios, hay quienes fuman, hay quienes orinan… Puede parecer un tanto paranoica esta observación pero… qué no es paranoico en este viaje, por lo menos para una persona que tiene sueño y no se entera de la mitad de la película. Y me pongo como ejemplo y comparto mi experiencia diciendo que el escuchar palabras sueltas como: “la crema de la vida” por un lado, “hostias me encanta” por otro lado, no sé qué de pollas y variantes varias. Todo esto mientras un hombre nos adelanta corriendo en dirección contraria, otro trabaja en un olivar y otros descansan entre álamos, sendos ajenos al regocijo y júbilo que encierra el autobús Fajardo limitado a 100 Km./h  dirección Sevilla.

  

13:55   Llegamos por fin a Santiponce y nos encontramos con una intensa lluvia de luminosidad calenturienta que algunos llaman calor, vemos el teatro y todas las piedras siguen en la misma posición que hace dos años. Alegría y refresco se nota en los rostros de todos al escuchar al Sr. Cantudo decir: ¡Vamos a comer!  Hasta al conductor se le bajaron los calcetines al oírlo. 

  

¿A quién podría decirle qué hemos comido sin que lo sepa? Menos mal que el año pasado no vinimos a Itálica  pues todos los años nos ponen el mismo  menú, pero muy bueno. Tan bueno que mas tarde me provocaría un dolor de estomago que te cag… y el mismo  mojo picón que a mas de uno le ha dejado la lengua en burbujillas como quien se come un ascua candente.  Con el segundo plato llega el último componente del grupo nuestro amigo Antonio Vicente más conocido como “Panaero” aunque no sabe hacer pan.

  

16:01   Teatro romano de itálica, aquí en los camerinos se respiran aires… y luego Pinrelina, famoso desodorante importado por el Sr. Javier Mata Garrido que poco a poco va  a ser exponsor de nuestra asociación teatral. Bueno, unos riendo y los demás… ¡No!. 

Muchas caras tristes se ven en el camerino pero la alegría, los gritos y los golpes y los pesados y los más pesados hacen reír a todos. Y por fin la obra. A las 17:30  más o menos. Observamos al público retozante y “espinoso”. Eso tranquiliza a unos y a otros… ¡No!

La actuación surge y digo surge porque al verla me daban ganas de quemar el guión. Todo comienza y algunas personas entran el coma y sólo salen de él al escuchar la palabra “bollo” ¿verdad Lucia?, ¿a que no pasa nada por salir con las gafas de sol a escena?. Y otras, en cambio, se adelantan demasiado, y otras… ¡No!. Esto me lo como esto no me lo como, así soy yo.

  

Un éxito, felicidades a Sergio por salvarnos de muchas pifias. Comentarios varios y al Lamrobus. Pasamos ahora a la fase postorgásmica  y resolutiva y esperamos  volver a comer. Por cierto un éxito la actuación del  Hombre Pollo, de Lico, de Antaménides y de los testigos más jóvenes. Y volvemos a casa algunos mutilados, otros bien y otros… ¡No!

  

Ahora pensad, cuando seamos viejos y tengamos nuestro grupo de teatro recordaremos estos momentos como algo que nos alegró por el esfuerzo recompensado, por las bromas, por los buenos ratos, por las discusiones y por la buena compañía.

  

Y cuando estéis en vuestro lecho de muerte lo daréis todo, todo por volver a estos momentos, cada uno al que más añore, y otros… ¡No!