22 Y 23 DE ABRIL DE 2004 POR JOSÉ LUIS GUIDET

22 de abril de 2004

  

En el Autobus

Hola, ¿cómo estás? Hace mucho tiempo que no te escribo, te pido perdón por ello. La verdad es que he estado bastante ocupado, de hecho, ahora mismo te estoy escribiendo en un autobús, en un viaje que me lleva a Sevilla y me trae desde Córdoba. Sí, estoy de gira con el teatro.

  

Acabamos de representar y a mi alrededor sólo veo rostros fatigados, pero satisfechos. La actuación ha sido algo frenética, no como cuando empezamos en esto del teatro, cuando tú estabas aquí. Salir a una hora fijada desde Almuñécar para poder dejar atrás el pueblo media hora más tarde para llegar a Granada a recoger los que vivimos allí cuarenta minutos más tarde de lo previsto para abandonar la ciudad con casi ya una hora de retraso hacia el campus de Ravanales en Córdoba, detenernos a toda prisa en un bar de carretera para comer algo y volver a salir a toda prisa, repasar papeles en el autobús, asignar micrófonos y llegar a nuestro destino media hora antes de la hora de la representación. Llegamos ya cansados al campus, un complejo de facultades de nueva planta, bastante distinto de donde tú y yo estudiamos. Edificios grandes y funcionales, rodeados de fuentes y jardines, donde sentirse con derecho a hacer vida universitaria en la facultad.

  

El teatro, ubicado entre todas esas facultades, emula una construcción romana, pero con ciertas dificultades técnicas para llevar a cabo nuestra representación. Ajustar las coreografías, los movimientos, maquillarse y vestirse en veinte minutos. ¡Qué diferencia con aquellas obras que hacíamos antes, cuando nos pasábamos las horas muertas en el teatro que íbamos a representar! >>>

Ocio

  

La obra comienza antes que nosotros y tenemos que apresurarnos en la primera parte para alcanzarla ante un público primero indiferente y al final entregado. Una representación in crescendo, en la que nos costó arrancar (debido, entre otras cosas, a ciertos problemas técnicos, tú ya sabes cómo funciona esto). Los organizadores quedaron contentos con lo que vieron y el público también (sobre todo con Patricio). Estamos llegando ya a Santiponce, a nuestro hotel, Ya seguiré escribiéndote cuando pueda.

Autogafos

  

23 de abril

  

Buenas. Estamos ahora mismo en mitad de la representación, en las ruinas romanas de Itálica. Acabo de terminar mi parte y he recordado que tenía a medias la tarea de escribirte. Pensaba seguir escribiéndote anoche, después de la cena, pero estuvimos dando un paseo hasta las puertas del teatro, para familiarizarnos con el entorno. También estuvimos repasando unos cuantos detalles de las obras para hoy. Fue todo un poco extraño: Salimos del restaurante del hotel donde nos alojamos, el hotel “Anfiteatro romano” (donde nos cebaron a base de una deliciosa carne a la brasa) y las calles estaban tranquilas, todo yacía en una placidez desacostumbrada para mí. Además, había poca gente (no estamos en zona urbana) y sólo había una fila de farolas encendida, lo cual creaba una atmósfera irreal, un pequeño extrañamiento de la realidad cotidiana, un cambio de luces. Cuando terminamos de repasar las obras ya era un poco tarde como para ponerse a escribir, así que lo hago ahora, vestido de Menéalo.

La obra va bastante bien, aunque se ha levantado el viento y estamos teniendo problemas con los micrófonos inalámbricos. Ahora mismo se ha metido una bolsa de la compra en el escenario y el viento está jugando con ella (me recuerda a cierta película). El público está siendo benevolente con nosotros, no están armando mucho escándalo. Todavía recuerdo la primera vez que nos llevaron obligados al teatro el barullo que montamos. No sé quizás esto debiera plantearse de otro modo. Bueno, a pesar del lleno total, la gente está atenta a la obra. Vaya, ya están sacando al muerto, estamos a punto de salir a saludar.

  

16:30

Saludo en Mérida

  

Todo el calor del mundo está cayendo sobre nosotros. Ahora mismo estoy en el teatro. Mientras José Carlos y Pana siguen ensayando movimientos, inyectándole vitalidad a una obra que lleva ya muchos kilómetros recorridos, el resto estamos disfrutando de uno de esos extraños descansos previos a la obra: todavía no es hora de vestirse y prepararse, pero tampoco hay mucho tiempo para relajarse (recuerdo que esto a ti te ponía más nerviosa).

  

Todos buscan la sombra donde pueden. Por cierto, me han dicho que te dé recuerdos de parte de todos (todavía se recuerda tu paso por esta compañía). Iky se ha dado un golpe en la nariz y ha sangrado un poco, pero creemos que sobrevivirá. Bueno, creo que voy a comenzar a vestirme. La verdad es que esto de estar de gira es un poco cansado (pero qué te voy a contar yo de cansancio por una gira de dos días).

Baller en Mérida :D

  

20:30

  

Se acabó. Ahora te escribo de nuevo desde el autobús (perdón por la letra movida). La mitad de la gente esta dormida y la otra mitad intentando dormirse viendo una película. ¿La representación? Estupenda. Hemos conseguido estar a gusto en el escenario, a pesar de los cambios de última hora. Ante un público que abarcaba prácticamente todo el espectro de edades, nos hemos sentido como en casa. Tenías que haberlo visto. Estábamos tan metidos en el papel Que Lucia le ha soltado un guantazo a José Carlos que no se le va a olvidar en la vida (Y José Carlos seguro que se encarga de que Lucía tampoco lo olvide).

Herido en Combate

  

El público ha salido encantado (que es, a fin de cuentas, para lo que hacemos esto) y nosotros, más aún. Hemos tenido que salir dos veces a saludar porque la gente no paraba de aplaudir. Exhaustos, habiendo contentado a todos los que queríamos contentar, nos hemos subido al autobús, de vuelta ya a casa.

  

Bueno, creo que voy a dejarte ya. Supongo que tampoco tienes ahora mucho tiempo para leer. Escríbeme cuando puedas, me gustaría saber algo de tu vida escrito por ti misma para variar. Un beso

Un romano

José Luis Guidet